martes, 19 de enero de 2010
El otro día cuando le dije a mi padre que me sentía mal me respondió que para eso, lo mejor era comerse unas cuantas fichas de dominó. Naturalmente, me quedé sorprendida pero la convicción y seguridad con la que lo dijo no dejaba lugar a dudas. Así que me apresuré hacia el cajón de los juegos y me empecé a comer las fichas de un solo bocado. No le pregunté por qué sabía eso, pero ahora, cada vez que le veo, le miro recelosa. Él no dice nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Notable, je.
y por qué números empezaste? jej
Publicar un comentario