lunes, 17 de septiembre de 2012

Hoy, de repente, ha llegado el otoño. Es curioso el tiempo, que cambia en los cambios. Comienzo de curso y de estación. Pero para mí no cambia nada, sigo flotando en una nube de mariposas, pensando que la vida es demasiado grande como para encerrarla en un aula. No consigo poner los pies en la tierra aunque lo intente, y lo mejor es que no quiero.
Mi abuela dice que he explotado, que de repente ha salido de mi todo lo que llevaba muchos años oculto, escondido. Y ahora ve la luz. Está asustada, yo la entiendo... les había malacostumbrado. También comprende que las personas deben volar, y por eso me ayuda a despegar las alas. Porque me quiere.

Querido otoño, este año te veo cambiado. O igual son mis ojos...

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