- Si yo ahora te digo que te toques la nariz... ¿cómo lo harías?
- Pues así.
- Exacto. Ahora imagina que me paso un año explicándote cómo tú recibes este mensaje, cómo lo interpreta tu cerebro, cómo se coordinan los músculos para que puedas hacerlo... Si te vuelvo a pedir lo mismo entonces, tu brazo ya estaría tenso antes siquiera de levantarlo. El canto es lo mismo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario