Hace tiempo que ya siento que me ahogo si tengo que amoldarme a las normas impuestas desde fuera, si tengo que seguir el camino establecido. Lo que realmente quiero, lo que necesito, es crear las normas de mi propio juego. Cuando lo pienso me acuerdo de Nietzsche y de sus transformaciones del espíritu. Camello, león, niño. El último de ellos libre, creador, espontáneo: "el espíritu lucha ahora por su voluntad propia, el que se retiró del mundo conquista ahora su mundo."
Creo que es un buen momento para comenzar la conquista...

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