jueves, 12 de enero de 2012

Cada día que pasa soporto menos hacer cosas que no quiero hacer. Estudiar lo que no me gusta, hacer lo que la gente me aconseja que haga u opina que debería hacer. Hablar con personas que me cansan y tener que ser diferente con ellas.
Hace tiempo que ya siento que me ahogo si tengo que amoldarme a las normas impuestas desde fuera, si tengo que seguir el camino establecido. Lo que realmente quiero, lo que necesito, es crear las normas de mi propio juego. Cuando lo pienso me acuerdo de Nietzsche y de sus transformaciones del espíritu. Camello, león, niño. El último de ellos libre, creador, espontáneo: "el espíritu lucha ahora por su voluntad propia, el que se retiró del mundo conquista ahora su mundo."

Creo que es un buen momento para comenzar la conquista...

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