domingo, 26 de junio de 2011

A la hora de cantar, el 20% es voz y el 80% mente. Cuando sales a un escenario, los nervios te traicionan:la garganta se te seca, el aire no fluye y te sientes como en trance, como viviendo un sueño. Y es nuestra mente quien nos impone a nosotros mismos las limitaciones, la que, queriendo controlar, impide que la voz sea libre, que creemos cosas nuevas, que seamos espontáneas. Porque el sonido no se busca, se encuentra.
La solución parece simple: abrir la mente, derribar todos nuestros muros y creer, experimentar. Permitirnos sonidos feos, malas épocas. Sólo a través de ellas conseguimos evolucionar.

Dejar de cuestionar nuestras posibilidades es lo que las hace crecer exponencialmente. Confío en que algún día seré valiente y me atreveré a liberarme de mi mente.

1 comentario:

pochetina dijo...

claro que si! a medida que pasan los años, la voz madura :D

(Y las tablas maaaaaaaaaaaaaaaaas)