Leer es una peligrosa afición para descuidados navegantes. Es tan fácil dejarse llevar... por ello nunca debes perder el norte. Para lograrlo, debes dividir tu mente en dos y asegurarte de que una de esas partes es absolutamente objetiva con aquello que estás leyendo, que te vigila, que sabe cuándo te arrastra la marea de palabras tan profundo que ya no puedes ver la orilla.
Otro de sus peligros es acostumbrarte a ello, subordinarse a la lectura. Volverte dependiente al estímulo de manera que pensar solo sea posible si alguien introduce en tu cerebro una idea, algo sobre lo que reflexionar.
Ten cuidado, podrías pasar de convencido a converso. Podrías incluso sangrar tinta.
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4 comentarios:
qué hay de malo en dejarse llevar por la lectura?
:P
según lo que leas, no darte cuenta
confío en que cuando se lee, uno es consciente de lo que lee...
Uno sabe sus espejos y sus horizontes, leer a veces es invocar a nuevas dimensiones y otras es invocar la muerte de tu autoestima. No obstante, la lectura es una vía llena de puertas, cada cual abre o intenta abrir la que estime oportuna. Te denoto últimamente muy dicotómica.
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