
El sábado llovió. Los días de lluvia son mis favoritos: el sonido me relaja muchísimo y el olor me encanta... Además son un poco melancólicos.
Llevaba puestas mis converse. Me las compré en Irlanda y las estrené un día de lluvia. No dejaba de mirarlas mientras caminaba bajo un paraguas azul oscuro que me habían prestado.
Siempre que llueve y me las pongo las miro y me acuerdo de aquel maravilloso lugar...
¡Cuánto lo echo de menos!

2 comentarios:
qué potito padawanita!
Irlanda es mágico.....pero odio que lluevaaaa!!!!!....jajajaja....para mi es tristeeee
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